Virginia Palacios Expósito
Psicóloga Neuropsicóloga
Coach en Imagen Corporal
El éxito profesional de una persona se atribuye con frecuencia a su nivel de formación académica, su dedicación y disciplina, sin embargo, no debemos olvidar otros aspectos, que en ocasiones se banalizan, a pesar del valor que tienen frente al logro de las metas que nos proponemos alcanzar.
Una de las herramientas que pueden hacer la diferencia entre el fracaso y el triunfo, es la apariencia personal. No hay que olvidar que la imagen que proyectamos es la carta de presentación ante los demás y que no hay una segunda oportunidad para una primera impresión.
Si te sientes segura de tu apariencia te sientes empoderada frente a cualquier situación, en el caso contrario, este puede ser un foco de debilidad. Todas hemos experimentado lo que significa llevar alguna prenda con la que no nos identificamos o un peinado que no nos gusta y las ganas de salir corriendo y escondernos, esto se debe a que en nuestro interior, sabemos que una imagen inadecuada puede generar rechazo.
En el caso de las mujeres ha sucedido que el hecho de la relativa reciente inmersión laboral hemos ganado un reconocimiento profesional a cambio en ocasiones de relegar espacio a nuestra feminidad, ya que sin darnos cuenta hemos asumido que lo femenino es débil y nada más lejos de la realidad. Lo femenino es bello y saber manejarlo en cada contexto es la mejor herramienta para alcanzar lo que tengamos en mente.
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