El Síndrome del Burnout
Según Maslasch y Jackson este síndrome presenta tres grandes manifestaciones, son las siguientes: Agotamiento Emocional y Físico; se caracteriza por una fuerte sensación de astenia y falta de motivación. Despersonalización o Deshumanización; esta manifestación es tal vez la más destacada de este Síndrome y consiste en una desvinculación emocional que robotiza y deshumaniza el desempeño profesional de la persona. Disminución de la Realización Personal; se trata de sensación de frustración profesional generado por el sentimiento de no haber podido realizar correctamente sus funciones, lo cual a su vez les lleva a presentar sentimientos de culpa.
El Síndrome de Burnout según Jerry Edelwich y Archie Brodsky se desarrolla en cuatro fases: Etapa de Idealismo y Entusiasmo; en esta etapa se destaca un pensamiento idealista a cerca del desempeño profesional que aleja al trabajador de la realidad y en donde de forma voluntaria se sobrecarga de trabajo y obligaciones. Estancamiento; Tras el desgaste causado por la fase uno, el trabajador pasa a un periodo de mayor quietud y falta de implicación laboral. Apatía; En esta fase se hacen evidentes los problemas físicos y emocionales como dolor de cabeza, gastritis, tensión muscular, cansancio generalizado y falta de motivación entre otros. Distanciamiento; dada la situación, el trabajador opta por una actitud de aislamiento y falta de implicación con su trabajo y compañeros. En esta fase es común el absentismo laboral.
Según Gil-Monte y Peiró, existen cuatro tipo de estresores que actúan como factores de riesgo del Síndrome de Burnout y son los siguientes: Individual; hace referencia a la presencia de rasgos de personalidad excesivamente altruistas e idealistas que alejan al trabajador de la realidad y lo llevan a un agotamiento rápido tanto físico como mental. Relaciones Interpersonales; las buenas relaciones con los compañeros y superiores son fundamentales para tener un clima laboral adecuado. Nivel Organizacional; la falta de claridad en las obligaciones a desempeñar, expectativas que no son realistas frente a los recursos y los cambios rápidos son algunos de los estresores más comunes presentes en las empresas que favorecen la aparición del Síndrome de Burnout. Entorno Social; el hecho que determinadas profesiones no tengan un suficiente reconocimiento social también es un factor de riesgo importante para la presencia del Síndrome.
Conocidas las características del Síndrome de Burnout y sus potentes desencadenantes solo falta mencionar las formas de intervenir teniendo en cuenta como siempre que la prevención es la mejor medida.
Las intervenciones pueden ser a nivel Individual donde el trabajador será apoyado con psicoterapia de corte cognitivo-conductual donde se le enseñe a entender y manejar sus expectativas idealistas y erradas acerca de su desempeño profesional, la otra forma de intervención es a nivel Grupal, en esta ocasión a través de un psicólogo organizacional se trabajan aspectos de dinámicas de grupo que favorecen el compañerismo y el buen clima laboral, no es menos importante la intervención Organizacional donde una figura externa transmita a los miembros directivos las necesidad de ajustes que favorezcan el desempeño laboral y por último y no por ello menos importante la intervención Familiar, dado que la familia es un soporte fundamental para cualquier persona el hecho de hacerlos partícipes en las necesidades de su familiar contemplando los riesgos de Burnout conlleva a que la intervención sea más exitosa.
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